Search
  • Vivir entre idiomas

En portugués todo el mundo se desea buenas cosas...

Updated: Sep 6, 2020

“Bom dia (buen día), boa semana (buena semana), bom trabalho (buen trabajo)... Una de las primeras cosas que me llamó la atención del portugués, cuando lo estaba aprendiendo, fueron estas expresiones que le deseaban el bien o lo mejor al otro. Como mi acercamiento al portugués fue a través de Brasil, por años, pensé que se trataba de expresiones típicamente brasileñas, y no lusófonas como luego comprobaría, cuando me mudara a Portugal y oyera que todo el mundo me deseaba desde buen día hasta buen almuerzo y un buen descanso.


Cuando comencé a estudiar portugués, llevaba ya cuatro años viviendo en Estados Unidos, en Nueva York, y estaba acostumbrada al “have a good day” (que tenga un buen día) “have a good weekend” (que tenga un buen fin de semana) o “have a good summer” (que tenga un buen verano) con las que los norteamericanos se despiden, particular pero no exclusivamente, en situaciones formales. De modo que pensaba que estas expresiones de buenos deseos del portugués eran algo similar: una costumbre de desearle lo mejor al otro, normalmente a un desconocido, a quien se le quiere dar una buena impresión y con quien se quiere, quizá, construir una buena relación.


Sin embargo, notaba que, en portugués, las expresiones de buenos deseos se extendían a situaciones informales: amigos y familiares se despiden deseándole al otro buen día, tarde, noche, descanso, paseo. Lo anterior se me revelaba como una verdadera curiosidad. En español, estas expresiones --más allá del buen día, la tarde o la noche-- aunque existen, son mucho menos frecuentes. Se dicen, por lo general, cuando el otro va a emprender algo extraordinario, como un viaje o un examen, si es que no están restringidas a situaciones formales, institucionales, de comercio.


Sin embargo, recuerdo que, cuando vivía en Colombia, me llamaba la atención que, en ciertas regiones rurales del país, las personas se despidieran diciendo “que pase buena tarde” o “que pase buena noche”. Siempre “que pase”, como si el tiempo --y a diferencia de lo que sucede con la expresión equivalente en inglés-- no se tuviera, se pasara; y siempre una "tarde" o una "noche", y no, una "mañana", que quizá no pasa, sino que se le pasa a uno sin darse cuenta. Fue una grata sorpresa comprobar, cuando visité San Juan de Puerto Rico y La Habana, que las personas allí también se despedían, con frecuencia, deseándole al otro "que pase una buena noche", y que tenían esta propensión a hablar de la experiencia del paso probablemente lento del día y de sus horas.


Sin embargo, con excepción de estos casos particulares, diría que, en general, en español, las expresiones de buenos deseos no sólo no se usan tanto sino que, cuando se usan, parecen un tanto sospechosas, como si disfrazaran de bondad el interés no tan altruista de quien las dice. Y es que yo diría que las culturas hispánicas, en general, son más bien sobrias para las expresiones de buenos deseos, bondad, dulzura, ternura, en comparación de las culturas lusófonas, al menos. Por supuesto, apenas hago una generalización como esta, comienzo a pensar en excepciones.


Pero volviendo al portugués, resulta todavía más característico, sobre todo con respecto al inglés, que las expresiones de buenos deseos no sólo se extiendan más allá de la formalidad hacia la informalidad y la intimidad, sino que el número de situaciones en que se usen sea, al parecer, infinito: no se desea sólo una buena tarde, una buena noche o un buen fin de semana; sino también, un buen trabajo, un buen almuerzo, una buena salida, una buena reunión, un buen cine y, prácticamente, un buen cualquier cosa que el otro se disponga a hacer. Es decir, en portugués, las situaciones susceptibles de buenos deseos parecen tantas como las ocupaciones y actividades de la vida misma.


¿Nacen estas expresiones del desinterés? ¿O, quizá, buscan una “buena energía” que también alcanza a quien las expresa, circundándolo, protegiéndolo, hermanándolo a esa posibilidad de que “tudo dê certo” (que todo salga bien / funcione/ dé resultado) para uno, para el otro, para todos? Al menos, esa es la sensación que a mí me causa tanto oír como decir estas expresiones, que ya he hecho parte de mi vida, incluso en español, donde, no dejan de sonar extrañas y hacerme quizá un tanto sospechosa por excesivamente “buenita”.


Lo cierto es que las expresiones de buenos deseos son tan características de la lengua portuguesa que el mismo diccionario Priberam, que compendia más de 130 000 entradas lexicales del portugués brasileño y europeo, termina su texto de presentación diciéndole a los usuarios "boas consultas!" (¡buenas consultas!). ¡Hasta las consultas del diccionario merecen un buen deseo! Esto es, para mí, português por excelência... Y, por cierto, ¡un buen lo que sea que esté haciendo en este momento!


87 views0 comments

Recent Posts

See All